En primer lugar y para saber de qué hablamos, daremos una definición de zonas erógenas, que son partes del cuerpo humano con más sensibilidad y cuyo estímulo tiene como finalidad activar sexualmente a una persona.

El masaje, es la forma más sencilla de relajar el cuerpo. Relacionaremos estos masajes, con la estimulación del cuerpo, para estimular la libido u el deseo sexual de una persona.

Libido es también un concepto descrito por Sigmund Freud. Se refiere al conjunto de energía vital de la persona. La mente es un sistema que se autorregula gracias a la lucha entre tendencias opuestas: pulsiones (energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo).
A esta dialéctica
interna de la psique se la llama libido. Desde la palabra freudiana, libido es la energía de las pulsiones sexuales, el afecto que se encuentra ligado a determinada pulsión.

Las zonas erógenas, excluyendo lógicamente a las propias sexuales o genitales, son puntos en el cuerpo, que el simple roce puede producir estas pulsiones que describía Freud.

Entendemos como tal, a las zonas situadas a ambos lados del cuello, axilas y los costados del tórax. Los masajes, han de ser muy suaves y siempre con el cuerpo húmedo, facilitando con ello el deslizamiento de las manos. Para ello usaremos los populares aceites para masajes. Estos aceites, de los que existen una extensa variedad, suelo recomendar los de sabores, ya que si queremos pasar de usar las manos a usar los labios, para masajear con besos o usar la lengua para aumentar la excitación, siempre es más agradable para la persona que imparte los masajes.

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Zonas erógenas específicas.

Los ojos: Bésense con suavidad los ojos, el tener los ojos cerrados aumenta el misterio. ¿Dónde será el próximo?

Los oídos: Susurrar palabras hermosas. Besar, lamer, soplar o acariciar la parte del lóbulo y cuello. Aunque hay que hacerlo con suma delicadeza, pues son zonas de extremada suavidad.

Labios y la lengua: zonas llenas de terminaciones nerviosas. Muy excitable al tacto.

Ano: La excitación del ano viene desde atrás del escroto empezando por el periné y acabando en el mismo esfínter donde se acumulan las terminaciones nerviosas que producen la excitación que se pretende.

Pechos y pezones: Zonas extremadamente sensibles, la aureola que bordea el pezón está llena de terminaciones nerviosas, muy excitables con una caricia, un beso o una lamida.

Zonas erógenas muy específicas.

Lógicamente hablamos de los órganos sexuales, bien diferentes en el hombre y la mujer.

Pero que describiremos en otros post, así como hablaremos del petting.

Besos de chocolate para ellas y saludos para ellos, recuerden siempre que los juegos están hechos para divertirse, siempre con el mutuo consenso de ambas partes.

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