Fantasia decimosexta o vacaciones en el paraíso (parte 1)
Fantasia decimosexta o vacaciones en el paraíso (parte 1)
Nuestra geografía,
nos esconde maravillosos lugares secretos, donde la hermosura del verano y la suerte del destino, nos regalan momentos maravillosos de color y fantasía. ¿Cuál es el motivo de que os cuente esto? simplemente porque la hermosura de nuestras costas es interminable y a este relato me remito.
Esa mañana, había amanecido fría y despajada, por mucho que el del tiempo nos amenazara con un temporal de lluvia por la costa. Pase a recoger a Eli, para ir a una cala, que ella conocía y que no era muy frecuentada, situada dentro de un parque natural y con ello protegida del expolio financiero y de los constructores archimillonarios.
El viaje fue tranquilo, el coche avanzaba por la pista alegremente, cuando Eli me indico que girara a la derecha, entrando en una zona abrupta entre montañas. Como a unos cuatro kilómetros de la playa, tuvimos que dejar el coche y comenzar la caminata. Los pinos, se nos abrían paso entre la maleza y la arena y así cargados con la nevera y demás trastos, me encamine siempre guiado por mi anfitriona.
Tras una loma, la pequeña cala, se dibujo como si los pintores más afamados, nos hubieran dibujado un maravilloso espectáculo. Era chiquita, de celestes aguas rodeadas de salvaje vegetación y lo importante ni un solo hotel a la vista.
Eli, se apresuro a buscar un sitio, entre las rocas y la arena que nos ocultara un poco de las pocas parejas que se encontraban ese día, me imagino que como nosotros, para pasar desapercibidos del bullicio de las playas en época estival.
Así que tal, como dejamos las toallas y todo el material, Eli no tardo en quedarse en bikini. Las curvas que se dibujaron a mi vista, embutidas dentro de ese tanga ya me hacia entrever, que no me arrepentiría de acompañar a mi amiga. Así, que yo quitándome la camisa, me descalce y Salí corriendo hacia el agua, animando con mi carrera a Eli a que me siguiera.
¡Y bien que me siguió! Cuando llego a mi lado, pude admirar que también ella se había desprendido de la camisa, quedando al descubierto dos hermosos senos morenos coronados por dos galletas maría, enormes que me invitaban a un delicioso mangar.
- ¿Nunca has visto, a nadie hacer top-less?

- ¡sí, claro! – pero con la risita que soltó, me imagine que tendría una cara de bobo que no tendría desperdicio para un video.
Y así, fue como mi sirena particular, se metió en esas aguas mediterráneas, saliendo cerca de mí con el cabello mojado hacia atrás. Entre lo hermoso de paisaje, el brillo del agua sobre su piel y el calor que desprendía el amigo sol, allí se estaba en la gloria.
- ¡Vamos, no seas tímido! – dijo, mientras sacaba del agua la parte inferior del bikini- ¡hagamos nudismo, que esta playa es buena para eso!- y se coloco la diminuta prenda entre los sonrientes labios.
Y así, que ni corto ni perezoso, también me desprendí de mis bermudas.
- ¡Anda, hazme el favor y llevas las prendas hacia las toallas!
- Si, como no – dije mientras salía del agua, rápidamente para dejar las prendas.

- ¡QUE NO ME ENTERE YO, QUE ESE CULITO PASA HAMBRE! – Grito riendo, desde el agua, cuando mis posaderas, asomaron entre las aguas.
- ¡ya veremos que culito, no va a pasar hambre! – dije yo para mis adentros.
Cuando, volví al agua, Eli se había encaramado a una roca. Su cuerpo, brillaba con el sol. Cuando me acerque nadando y me subí a su lado, ella echó la cabeza sobre mi pecho, recostándose sobre mí. La visión era hermosa y mi corazón parecía el motor de un F1.
- Cuando era pequeña, mi padre me traía a este sitio para contarme historias de la mar
- ¡Tiene que ser bonito, poder vivir en un paraíso!
- ¡Lo es! – y tras decir esto, se levanto y se zambullo en las aguas, acompañándola yo.
Los juegos se sucedieron, uno tras de otro. Primero una carrera a nado, luego saltar sobre mis hombros, tumbarse haciendo el muerto. Y así, entre juegos y juegos, nuestros labios de fundieron. Un beso salado, pero bien apetecible, donde nuestras lenguas se enzarzaron en una batalla, por ver quién dominaba más la boca del otro. Sus piernas se enrollaron alrededor de mi cintura, rozando su sexo la punta del mío, que como comprenderán, ya estaba bastante animado. Y así, salimos a la orilla, depositándola con cuidado sobre la arena.
Sus ojos me miraron, con una mezcla de ternura y pasión. Acaricie, sus labios con los míos, lamiendo la sal de los mismos, mientras recorría, su suave piel con mis dedos, en una continua caricia.
Seguí, recorriendo con mis labios y con mi lengua, su cuerpo. Su cuello y sus hombros, morenos me abrieron pasos hacia sus gloriosas formas. Sus pechos, se me ofrecieron y no los desaproveché, duros y tersos fueron majares de dioses para mi hambriento deseo. Adornados, por sus jadeos y sus dedos que se enredaron en mi cuero cabelludo.
Bueno, pues aquí os dejo, disfrutando de un paisaje edenianista, para que disfrutéis de esta primavera que nos abre las puertas hacia un tan ansiado veranito.
Besos de chocolate a ellas y saludos a ellos
MSX







kilifa dijo
Que maravilla de paisaje.
Ideal para una buena fantasía con tu pareja...
besitos, muchos
1 Mayo 2008 | 11:04 AM