La habitación con esta sesión de dominio, estaba alcanzando ya grandes temperaturas, algunos de los presentes ya mostraban falo en ristre, una gran excitación.
Carla, se levantó, apartando al “perro” de una patada y nos miró. Al acercase y una vez enfrente de su marido y yo. Suavemente, se deshizo de las telas que cubrían nuestros miembros erectos, dejando a la vista dos obeliscos de carne, que sujetó con las dos manos. Cuando se fue a lamer el pene de Federico, este le aparto diciéndole:
- ¡Insolente, como osas!
- ¡Mi señor!
- ¿Mi señor?- Casi le escupió las palabras- ¡Roma es el Cesar y a él, deberás de dar primero tributo!
Acto seguido y sin soltar el miembro de su marido, empezó a lamerme el mío. Su boca y su lengua juguetonas, recorrían cada centímetro de mi piel, erizándome hasta las entrañas. El “Perro” tímidamente se acerco y comenzó a lamerle las nalgas a ella, el esfínter y por último la vagina. Pero al llegar a este punto, ella se levanto, dándole fustazos y patadas, hasta que en uno de ellos le sujete la mano.
- ¡Déjale! – y mirando al resto de amigos, exclamé - ¡Señoras y señores, pueblo de esta mi Roma, declaro que a partir de ahora, que cada cual pille el cacho que pueda!
Al instante, todos empezaron a besarse y a meterse mano, casi de inmediato una de las amigas de Sandra, estaba siendo devorada por seis o siete machos y con casi seguridad, que ninguno de sus orificios estaba vacío. Carla se acerco a su marido, haciéndole sentar en un taburete, sentándose ella encima colocando su miembro bien aprisionado en su cavidad vaginal, pero fue después, cuando llamando al “perro”, pude comprobar que no era la primera sesión sado en la que participaba, como ama. Esta conclusión la saque, al ver como el señor, que hacía de perro, se sentó encima del falo de látex, que poseía el arnés que ella llevaba. El falso pene, se alojo sin problemas en el recto del esclavo de Carla. Y así empezó ella a gemir, sintiendo por vez primera, el contacto de sus dos hombres. Aunque yo no me quede atrás y me acerque a la escena. Siempre los labios de Carla, habían producido un gran magnetismo en mi, grandes y carnosos, así que asiéndola de los cabellos, aloje mi pene entre sus labios. Y allí estaba ella, devorándome a mí, montando a su “perro” y montándose a su marido. Y de esa guisa llegamos todos a un increíble orgasmo.
Pero Carla no tenía bastante, era una fiera en celo, así que una vez nos hubo escurrido bien, se enzarzó, con dos chicos de Donostia, que habían hecho de sirvientes y por lo tanto esperaban que el senado romano, acabase para disfrutar ellos. Fernando y yo, nos sentamos exhaustos, viendo la orgia que se mostraban ante nuestros ojos. Cogimos dos copas de vino y me ofreció un cigarro de marihuana.
Una vez, hubimos terminado el porro y el vino, nos adentramos en devorar a Sandra, mordisquee sus pezones, su vientre sus glúteos, sus labios siempre donde me dejaban y no estuviese ocupado o por otros labios u otros miembros. Para terminar, entre siete machos, regándola con semen por todo el cuerpo. Pero cuando fui a beber de nuevo otra copa de vino, Las chicas me agarraron y me tumbaron en el suelo, sus bocas y dientes, se cebaron en mi cuerpo y sé que no solo la chicas, pues vi a varios chicos devorándome también. Sentí mordisquitos suaves, por mi pene, mi ano, mis pezones y por cada parte de piel que quedara libre. Me sentía como esas películas de serie B, donde los Zombis devoran a su víctima. Todo el que pudo, consiguió un poco del poco esperma, que logre eyacular.
Federico, riendo, me ayudo a levantar, mientras la jauría se abalanzó sobre el “perro”, al cual devoraron como habían hecho conmigo. Y así, fumado otro cigarro de los que me ofrecía el marido de Carla y bebiendo vino, poco a poco me quede dormido, observando cómo le tocaba a cada uno, en un juego de azar ser devorado por el resto del grupo.
Al despertarme, me encontré desnudo en el salón, rodeado de cuerpos desnudos y abrazada a mi tenia a Lola, que dormía plácidamente. La estaba mirando fijamente, cuando abrió los ojos. Sus labios dibujaron una sonrisa.
- ¡Hola! – dijo suavemente.
- ¡Hola! – le respondí yo – Creo, que con la única que no estuve anoche fue contigo.
- ¿Y?
- Que me voy a quedar con las ganas de hacerte el amor.
- ¡Enseguida! – Exclamo irónicamente, mientras que su mano, sujeto mi aparato, que se puso erecto al momento, cosa que Lola aprovechó, para subirse encima y así nos llego los primeros rayos del sol.
Besitos para ellas y saludos para ellos.
MSX


Ei hola!!
Sólo tú podrías complacer a todo el mundo ja ja!!
Me voy a dormir, espero soñar con tu relato.
Buenas noches!!
adelante, tienes mi permiso, como se te ocurre siquiera pedirmelo?
Si necesitas algo más....tengo más cositas.
Un besito y gracias!!!
Joder, menuda fiestecita!!!
Acabó de lo más bien, no? jeejeje
Sin el vino y sin esos cigarros...hubiera salido igual???
Un besito
Vaya ya veo que el cesa se lo paso divinamente con Carla wow que chica mas insaciable , tb me ha encantado el final , ese morbillo de acabar el relato ya de mañana con la unica persona que no habia stado con el , genial , madre mia , menuda quedada , animada y calentita me ha encantado mm jaja beso.
...todo esta permitido si todos dan su permiso.
el resto, la verdad, no importa.
mmmm.... placer y dolor. Coctel explosivo.... y sugerente.
besos y mas besos
OHHHHHHHHHHHHHHH, SI PALABRAS, SOLO GEMIDOS DE MI PARTE