Las estrellas de la noche, brillaban con más fuerza que nunca.
Patricia, las admiraba con todo su esplendor, apoyada en la ventana. Mientras su vagina, era limpiada por la maestría de aquel negrazo, que decía ser Baltasar. Sus jadeos, se escuchaban en todo el barrio. Algunos vecinos más indiscretos, se asomaron para averiguar de dónde venían y así la vieron, desnuda sentada en el alfeizar de la ventana, jadeando como una posesa.
La lengua, separaban sus labios para acercarse al clítoris, donde se detenía, con precisión y con mucha pasión. La chica le jalaba los negros rizos, mientras las manos del rey, jugaban con maestría dentro de su vagina y ano.
Y así, se expandió Baltasar con la vagina de la chica, en el día de su cumpleaños. Para una vez, hubo llegado al orgasmo, en el cual lamio y chupo hasta sacarle brillo. Baltasar la puso de pie, sujeto la pierna izquierda y desde atrás, buscó con su miembro el lubricado túnel.
La polla entro con facilidad y una sonrisa de oreja a oreja surco, por el rostro de Patricia. Se sentía a más reventar, nunca la habían llenado tanto en esa postura, lógicamente el calzo del negro, era considerable. Pero, en esa postura, pensó es cuando una buena herramienta se nota.
Baltasar siguió con esa postura, hasta que le dio la real gana, con el consabido ritmo, marcado por jadeos y suspiros. La chica, estaba valorando en demasía la petición hecha en la carta de aquel año. Nunca le habían regalado nada con tanto acierto. El negro, sin sacar su espada de tan húmeda vaina, la dio la vuelta apoyando las piernas de la chica en sus fornidos glúteos. Ella estaba así sujeta en brazos del amante de ébano, que seguía con su mete-saca, sin denotar un ápice de cansancio. Ella volvió a sentir como su vagina se contraía y volvía a presentarse los espasmos de un nuevo orgasmo.
Tras un rato en esa postura, el macho la deposito suavemente en la cama. Apoyo en sus hombros las piernas de Patricia y volvió a seguir con la apasionada petición de hacerla salvajemente suya. La chica desde esa postura, medio obnubilada por el gozo, comprobaba como los pectorales y el vientre de Baltasar, brillaban por el sudor, con la radiante noche. Mientras sentía como su majestad, le llenaba el cuerpo de inagotable cantidad de esperma.
Quedaron los dos acostados, las manos del Baltasar recorrían acariciandola por todo el cuerpo y así quedo plácidamente dormida.
La despertó el timbre del portero automático. Miro para los lados y estaba sola, desnuda en la cama. ¡Madre que sueño he tenido! Pensó, mientras corría a contestar al telefonillo. Una voz masculina le pregunto.
- ¿Srta. ... Patricia Fernández?
- ¿Si? ¿Quién es?
- De la pastelería, le traemos su recado de Roscón de Reyes.
- ¡Yo no he pedido ningún roscón!
- No, señorita. El pedido fue realizado por un tal Sr. Baltasar.
- ¿Baltasar?
- Si, señorita.
- Le abro. Un segundo.
Mientras corrió al dormitorio a ponerse la bata, que se encontraba junto a la ventana. Una vez puesta y arreglándose el pelo, abrió la puerta.
Los dos se miraron, ante su puerta Patricia tenía un mozalbete de color, pudiese tener más o menos la misma edad que ella. Su mirada, reflejaba la bondad que había visto en los ojos de Baltasar. El chico, medio balbuceando, entrego el paquete, ricamente adornado con las coronas de los tres reyes magos.
- Su pedido, señorita.
- ¿Cuánto es?
- Nada, señorita, el rosco lo pago esta mañana la persona que lo encargo.
- Muchas gracias… en…- La chica estaba impresionada de la belleza del chico, pero se atrevió a decir:
¿Quieres un café y un poco de rosco?
- No debería, señorita, gracias. – Y se fue alejando poco a poco hacia las escaleras, mientras Patricia lo observaba desde la puerta. El chico se paro y la miro. – Aunque si el ofrecimiento, está en vigor esta tarde, con gusto lo tomaría.
- ¡Si, claro que si!
Los dos sonrieron y la chica cerró la puerta, en el momento que la figura del repartidor, desaparecía del rellano. Llego a la cocina y abrió la caja. Un esplendido roscón de reyes, apareció majestuoso ante sus ojos, en el medio una nota plegada:
“¡Que seas feliz con tu regalo, su nombre Carin y lleva poco en España, cuidaos mucho los dos!
Baltasar”
Querido Rey Baltasar:
Carin y yo, llevamos un año, juntos los dos. Es cariñoso conmigo y aunque es fogoso en la cama, nada se puede comparar a ti. Como tu regalo, el mejor que he recibido en mucho tiempo. Pero, no me importaría volver a recibir una visita mágica, el día de mi cumpleaños.
Besos… Patricia.


menudo regalito le hizo Baltasar a Patricia....
A mí tampoco me importaria recibir visitas así, aunque no me quejo, mi Baltasar particular se está comportando bastante bien, que digo, expectacularmente bien!!!
Un besito
¡¡¡¡¡¡VAYA REGALITO!!!!!!!!! Y YO CON MI "BALTAZAR" TAN LEJOS, ME MUERO DE ENVIDIA. JAJAJA
Yo quiero un baltasar de esoss joooooooooo
Yo se donde le pondria la nata y la fruta confitada a ese tal Carin , lo adivinas? :) . mmmm besos.
Aparte de buen sexo también se llevo una rosca gratis jeje.... Una historia muy pecaminosa.
Salu2!
no hace mucho me dijiste que cuando publicara algun relato, querias leerlo.
Pues pasate por mi casita, no soy tan explicito como tú, pero ya lo tengo escrito y publicado.
Un besito
Bueno, venía a leerte, pero veo que me has dejado solita!!! jeje
Un besito, espero tu nueva historia pronto, quien sabe, quizás me dé por ahi...jeej necesito aprender a escribir, y que menos que leer para saber cómo hacerlo.....