Fantasía quinta o juegos sexuales de mesa (parte 2)
Al día siguiente, tras dejar las niñas en el colegio, las dos amigas se vuelven a reunir en casa de Yvette.
- ¿Le volviste a comentar a Carlos, lo del juego?
- Es que me da vergüenza, volver a insistirle.
- ¿Qué te da vergüenza, intentar salvar tu matrimonio?
- No se – y en la mirada se la notaba a florecer el nerviosismo.
- ¡Creo – confirmó Yvette - que estas nerviosa, por algo!
- No se – bajo la mirada al suelo, Yvette se le acerco y la sujeto de los brazos.
Esther ante el abrazo se volvió hacia su amiga., que le planto un beso suave en la frente. Ella se abrazo fuerte, llorando:
- Sí, quiero salvar mi matrimonio.
Sintió, como las manos de Yvette, se aferraban a sus cabellos. Se separo y la miro y fue entonces cuando sintió unos labios acercándose hasta posarse suavemente en los suyos.
Una lengua, lamio suavemente la boca de la anonadada mujer. La lengua, empezó a recorrer su cara hasta su cuello. Parándose bajo el lóbulo de la oreja, que aprovecharon unos blancos dientes en mordisquearlos. Esther, no sabía dónde estaba pero reacciono cuando unas manos subieron a sus pechos.
Delante de ella, estaba Yvette, que la había besado y estaba acariciándole el pecho, por debajo del sujetador.
Se aparto de ella bruscamente, como queriendo alejarse de algo desconocido y no aceptado por los cánones de la moralidad. Al intentar salir de la habitación, escucho la voz de su amiga que la llamaba, pero no atinaba a abrir la puerta de la calle. Yvette la alcanzo:
- Por favor, perdóname
- ¿Que dices? Tu sabes que hemos hecho
- Hazme un favor – dijo, no te tocare, pero metete la mano en tu vaquero y dime como estas, si la respuesta no te convence los dejamos.
- ¿De qué me tienes que convencer?
- Tócate y dime si estas o no mojada –Yvette, estaba sujetando la puerta.
- Es una locura, somos dos mujeres casadas
- ¡Tócate y dime si te ha importado en serio que te haya besado!
- Si me toco, ¿Me dejaras ir?
- Si quieres, si – respondió Yvette – pero, no creo que quieras.
La mano bajo suavemente por el interior del vaquero y Esther acaricio la puntillita de las bragas, toco su vello y llego a su raja. No había hecho falta la comprobación pues efectivamente sabia que se había mojado. Saco sus dedos, llenos de sus jugos.
Su amiga le agarro de las manos y los saboreo. Su boca era cálida y Esther no le disgusto ese calorcillo, más cuando ni siquiera esta vez intento rechazar los labios que se la ofrecían de nuevo.
La lucha entre las dos lenguas, enfrasco de tal manera la actitud de las dos púgiles del amor, que cuando Esther sintió, como los vaqueros eran desabrochados y la cremallera bajada, agarro la cabeza de Yvette, para besarla con más ganas.
Los vaqueros y las bragas, descendieron de esas columnas magistrales dejando el pozo del placer a disposición de los sabios dedos de la francesa. Esther, sintió como ese templo griego del que formaba parte sus piernas se tambaleo, al primer roce de una lengua en su clítoris.
Se dejo caer en el suelo, mientras era devorada por Yvette. Sus dedos intentaban agarrar algo, la cabeza de la amiga, la patas del recibidor, los zapatos de Leo… ¿Los zapatos de Leo?
Pues si, allá encima de ella, vestido de chaqueta con corbata, se encontraba el marido de Yvette, que miraba la escena con un brillo en los ojos. En su mano, el miembro erecto, entraba y salía del puño cerrado, dejando entrever un sonrosado glande. Esther ya no era ella, se vio rogando por favor, que se agachara, quería disfrutar de ese enorme falo. Leo, no se dejo de rogar y se arrodillo junto a ella, que engullo la polla con avidez.
La sensación que nació de su cuerpo, recorrió toda la trompa hasta la misma vulva y casi usando el miembro de Leo, como micrófono… Esther llego al orgasmo, entre gemidosy espasmos. El matrimonio, casi se pelean por saborearle los jugos, los dos compartían dos lenguas que limpiaron a la invitada, la cual perdió la noción del tiempo, quedando tumbada en el suelo.

Cuando recobro la conciencia, Leo estaba follando a su mujer sobre la encimera de la cocina. Se acerco a los dos, y fue la mano de Yvette quien le cogió la suya, acercándola a su sexo. Sintió, como el miembro entraba y salía de la cueva, mientras que su propietaria la obligo a meterle los dedos, que entraron a la vez que el ariete de carne. Yvette, comenzó a gemir y busco los labios de la amiga, que con el beso llego al orgasmo. Leo saco la picha de su mujer y agarrando a Esther, la subió sin decir nada sobre la encimera. Acerco su polla que lubricada, entro sin temor en el túnel del amor. Esther, se dejo llegando de nuevo a un orgasmo bestial, pero el semental, tampoco podía más fue a sacarla y sorprendentemente la amiga de su mujer le agarro de las nalgas impidiéndole salir y así, se vació dentro de ella lo que puso a Leo, más a cien de lo que estaba.
Rendidos los tres, se fueron al salón y se sentaron en el sofá. Leo, se coloco en medio de las dos chicas y acariciándoles el pubis, quedaron un rato largo, reponiéndose.
- Creo, que tu marido, debería de participar con nosotros – dijo Leo
- ¡pero no quiere saber nada de esos juegos!
- Déjamelo en mis manos.
Un beso a ellas y un saludo a ellos
MSX










luna19 dijo
wow! seguimos kon las orgías xD!sta wena la historia ... todo lo ke pasa después de dejar a los niños O.O! Ojalá que publikes pronto la otra parte de la historia... ya agarraste costumbre dejarnos en suspenso!!! T_T ... Cdte mucho!! besos!!
14 Noviembre 2007 | 01:48 PM